El mundo en que viviremos Ideas Panorámica semanal: ¿Hacia un "Tech New Deal"?

Panorámica semanal: ¿Hacia un «Tech New Deal»?

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¿Buscan las empresas tecnológicas un nuevo pacto con los gobiernos?

Muchos ven la crisis actual como un acelerador para la adopción de nuevas tecnologías digitales, que podrían ser la herramienta que ayude a las sociedades a ser más sólidas y evitar shocks futuros como el que estamos viviendo. Las principales compañías tecnológicas ya se están moviendo para ofrecer ayuda, y esta podría ser una oportunidad para «limpiar» sus marcas después de haber sufrido una fuerte erosión en su imagen

La tecnología nos va a ayudar a recuperarnos de la crisis: muchos han criticado la incapacidad de la inteligencia artificial para hacer contribuciones significativas contra el coronavirus, pero los sistemas de IA están presentes en la mayoría de las soluciones que se están considerando para controlar la desescalada. En algunos casos, incluso los mismos sistemas que no hace mucho tiempo fueron criticados por violaciones de privacidad. Por ejemplo, hay propuestas de aprovechar las cámaras de vídeo que se instalaron en algunos centros de trabajo para supervisar el comportamiento de los empleados, y usarlas ahora para monitorizar el cumplimiento del “distanciamiento social” y garantizar un entorno de trabajo seguro (Leer)

Los gigantes tecnológicos se están moviendo para contribuir: las compañías tecnológicas líderes pueden ver esto como una oportunidad para demostrar que sus masivas bases de datos y sus algoritmos pueden contribuir positivamente a la sociedad, y de esta manera «limpiar» sus marcas de la imagen que han dejado algunas acusaciones recientes. Un área clave (pero también controvertida) en la que están trabajando es la gestión de las noticias falsas sobre el coronavirus en los medios digitales. Twitter anunció esta semana que pondrán etiquetas a los tweets sobre el virus que se identifiquen desde un «equipo de confianza y seguridad» que incluye expertos internos y externos (Leer)

Esto parece parte de un cambio más profundo en su aproximación a los gobiernos: se está empezando a ver una actitud más colaborativa en las grandes empresas de tecnología. Amazon en particular, acusado de arrogancia en el pasado, ha reaccionado de manera muy constructiva a la creciente presión del Congreso de Estados Unidos sobre posibles violaciones de las leyes antimonopolio, e incluso ha prometido trabajar junto con los políticos para resolver el problema (Leer)

Las iniciativas están en marcha a nivel mundial, y no se limitan al software: la crisis ha demostrado lo críticas que son las redes de datos para construir un nuevo panorama social y económico más sólido. Se espera que las regiones con redes más débiles sufran más los efectos negativos del virus. En África, Facebook acaba de anunciar una inversión (no cuantificada) para construir una red regional de fibra que conecte a 16 países. Para esto, están trabajando juntos con socios chinos, árabes y europeos (Leer)

Y la opinión pública está empezando a reaccionar positivamente: Shira Ovide, columnista tecnológica del New York Times, agradeció esta semana el esfuerzo que Facebook, YouTube y Twitter han estado haciendo para combatir la propagación de las noticias falsas sobre el coronavirus (Leer)

Pero (como siempre en política) muchos se muestran escépticos: un artículo de opinión en el Financial Times afirma que algunas de las acciones que se están tomando contra las noticias falsas sobre la pandemia son una versión moderna de la «censortech de estilo soviético», y los gobiernos podrían usarlas también  como herramienta para  «reprimir las críticas abiertas a la política gubernamental o al pensamiento dominante». Da la impresión de que la autora tiene algo de razón. Argumenta que, como en los virus de la vida real, el contenido viral eventualmente se «quema» y deja de propagarse si es demasiado obsceno o peligroso, así que el sistema puede en realidad autocontrolarse de manera efectiva. En resumen, cuando se trata de estos temas, parece difícil evitar el debate puramente político (versus tecnológico) (Leer)

La nueva era del entretenimiento

Más señales esta semana sobre cómo la crisis COVID está acelerando los cambios estructurales en cómo se consume (y se crea) el entretenimiento. La transmisión de video y los videojuegos emergen como los grandes ganadores, mientras que la Realidad aumentada y virtual sigue decepcionando a sus fans. En tiempos de bloqueo, la producción de contenido para satisfacer la demanda explosiva de las personas en el hogar se ha convertido en un reto

Las compañías de videojuegos que presentan resultados siguen superando las expectativas: esta semana Tencent, el líder absoluto de videojuegos en China, y un gigante tecnológico mundial por su enorme tamaño, presentó excelentes resultados. Tencent, una compañía con ingresos de $15bn por trimestre, anunció un crecimiento interanual de + 26%, impulsado por el comportamiento de los consumidores confinados, que pasan mucho más tiempo jugando online. Los juegos conectados ya representan el 35% de los ingresos totales de la compañía. Un buen ejemplo de comportamiento «anti frágil»: los analistas creen que, por cosas como estas, Tencent saldrá de la crisis más fuerte que nunca (Leer)

Los jugadores también se están convirtiendo en un mercado objetivo muy interesante, incluso para aplicaciones que no son de contenido, como Discord, una de las compañías que antes no conocía nadie y que ahora están prosperando con la crisis. Discord es una aplicación de mensajería gratuita inicialmente enfocada en los usuarios de videojuegos, que ofrece herramientas de comunicación de video, voz y texto, y que ha crecido enormemente desde principios de año (+ 50% en los EE. UU., 2x en España y Francia, 3x en Italia) . Ahora parece que están en conversaciones para recaudar más capital, con una valoración de más de $2bn (no está mal) (Leer)

La demanda de contenidos está aumentando, pero la producción es un reto en estos días: la demanda de contenido está explotando, y las personas que se quedan en casa consumen más que nunca. Esto ha sido fantástico especialmente para los líderes en vídeo por internet como Netflix, que captó casi 16 millones de nuevos clientes en el 1Q20. Pero este éxito también se acompaña de algunos desafíos, ya que la misma política que está haciendo que los consumidores vean más vídeo (los confinamientos) también hace que sea casi imposible crear contenido nuevo en la mayoría de los países. Por ahora, Netflix está (parcialmente) resolviendo el tema con rodajes en Islandia y Corea del Sur, que están explotando su buena gestión de la pandemia. La compañía está también presionando para que se abran más confinamientos, porque necesitan rodar en muchos más sitios… (Leer)

Las incertidumbres en la producción están afectando a las ofertas de contenido a los clientes: el gigante estadounidense Comcast, una compañía de cable líder que también posee uno de los estudios más grandes (NBCU), ha creado su propia aplicación de vídeo «Directo al consumidor», Peacock, para acceder a lo que ya se ha convertido en la principal batalla competitiva en servicios de video. Su lanzamiento está programado para julio, pero están sufriendo para tener el contenido adecuado para esa fecha, debido a los retrasos en la producción causados ​​por la pandemia (Leer)

Incluso con el aumento del consumo, algunas compañías de medios tradicionales están sufriendo: una de las razones es que la desaceleración económica masiva por la crisis ya está afectando al mercado publicitario, así que las cadenas de TV financiadas con publicidad no lo tienen fácil para convertir el aumento de demanda en ingresos. . En Estados Unidos, la situación amenaza el proceso tradicional que utilizan las cadenas de televisión para vender «por adelantado» sus espacios publicitarios a los anunciantes, que anualmente firman compromisos contractuales de gasto, al principio de la temporada. Ahora esto está cambiando, y varios grandes anunciantes se están planteando ejercer una opción contractual para reducir estos compromisos y reducir significativamente su gasto (Leer)

Además, no parecen buenos tiempos para la innovación «demasiado radical»: Quibi, una startup con un «dream team» de fundadores y gestores, incluido el famoso Jeffrey Katzenberg de Dreamworks, y con una idea de negocio atractiva, no está teniendo mucho éxito. Quibi es uno de los primeros proveedores de video «profesional» totalmente enfocado a dispositivos móviles y clientes «en movilidad», con formatos cortos (generalmente 10 minutos) y algunas innovaciones tecnológicas interesantes para mejorar la experiencia en los smartphones. El problema fundamental, según ellos mismos, ha sido lanzarlo en medio de la pandemia, cuando no hay (casi) nadie «en movilidad» (Leer)

Más comentarios sobre cómo la realidad virtual está perdiendo una oportunidad histórica: Benedict Evans cree que el problema clave con la realidad virtual es que no hay ninguna visibilidad sobre lo que debería (o quiere) ser, a diferencia de lo que sucedió en el pasado con los PCs o con las redes móviles. Tanto que nadie en la industria tiene muy claro qué es lo que hay hacer a partir de ahora (Leer)

Los inversores se mueven para construir la «nueva normalidad»

Con la crisis acelerando el cambio y la digitalización, incluido un cambio profundo en el comportamiento de los consumidores que probablemente se mantendrá después de la pandemia, los inversores ya ven oportunidades de inversión en empresas, actividades o activos que perciben como esenciales para respaldar las nuevas formas de vivir y hacer negocios.

¿Buenos tiempos para los inversores? El mayor accionista de Blackrock, PNC Financial, un banco con sede en Pittsburgh, ha anunciado la venta de su participación del 22% (equivalente a $17bn), aparentemente buscando efectivo para afrontar posibles pérdidas futuras provocadas por la crisis. Pero también han tratado de ver el lado positivo de esta situación, y afirman que podrían  usar el dinero para aprovechar las «oportunidades potenciales de inversión que la historia ha demostrado que surgen en mercados con problemas» (Leer)

Las ciudades van a cambiar, y una nueva generación de empresas y aplicaciones lo va a hacer posible

  • Las compras (físicas) no serán iguales después de la crisis: no se trata sólo de la opinión de los expertos en Internet. A los comerciantes de todo el mundo les preocupa que el mundo no vuelva a la normalidad, y en concreto a sus tiendas. Incluso cuando se eliminan los confinamientos, es previsible una nueva experiencia de compra, que incluirá los desinfectantes y las cámaras de vigilancia. Tal vez un poco mejor que ir al dentista… Y además de eso, muchos clientes podrían sentir rechazo psicológico a volver a las tiendas físicas, al menos al principio (Leer)
  • El valor se podría desplazar de las tiendas minoristas a las calles de la ciudad: los servicios de entrega a domicilio, incluida la alimentación e incluso la comida de los restaurantes, están explotando estos días, y puede que estén aquí para quedarse, al menos en la fase inicial (probablemente larga) de ”desescalada”, con muchos consumidores aún reacios a volver a la vida fuera de casa. Uber, la empresa digital que mejor representa la ¨digitalización de las calles¨, lo ha entendido y se está moviendo rápidamente para liderar este espacio emergente, aprovechando además su liquidez, gracias a la reciente salida a bolsa (que muchos cuestionaron). Esta semana supimos que están considerando una oferta de $6bn por GrubHub, el actual número 2 en entregas de comida preparada en Estados Unidos, detrás de DoorDash. Con esta operación, Uber se convertiría en el líder (Leer)

Las reuniones virtuales reemplazarán (una gran cantidad) de viajes de negocios, y las empresas que las habilitan están de moda: como era de esperar, la salida a bolsa de Pexip, un rival de Zoom con sede en Noruega, ha sido un éxito, con la compañía alcanzando una valoración de $ 862m (no está nada mal para un recién llegado en un mercado con tanta competencia), después de que el precio de las acciones se disparase en los mercados (Leer)

Va a hacer falta una nueva generación de infraestructuras:

  • Los semiconductores son ya un activo crítico, sujeto a tensiones geopolíticas: la administración Trump está dando señales claras de que ven los semiconductores como un activo estratégico crítico para Estados Unidos, y están presionando para que el país se vuelva autosuficiente en esta industria, evitando la dependencia actual de Asia (y China) para la fabricación de chips. Esto podría ser beneficioso para Intel (que aparte de diseñar y vender, fabrica) y también ha provocado una reacción rápida de TSMC, la empresa de Taiwan líder mundial en producción de chips, que ha anunciado, también esta semana, que construirán una planta en Estados Unidos (Leer1) (Leer2)
  • Los inversores ven oportunidades interesantes en las infraestructuras de red: esta es una de las razones por las que BT, el mayor operador de Reino Unido, puede estar considerando la venta de una participación en Openreach, su unidad de infraestructura, que incluye centrales y redes de fibra y cobre en Gran Bretaña. Varios fondos de Private Equity como Macquarie parecen estar interesados ​​en financiar los planes actuales de construcción de fibra hasta el hogar, que ven como una buena oportunidad de retornos futuros (y probablemente más después de las tendencias de demanda que la crisis actual ha revelado) (Leer)

Las telecomunicaciones emergen como un “valor seguro” en esta crisis

Buenos resultados de Vodafone y DT: la industria de las telecomunicaciones se ha revelado como un facilitador clave de la reacción de las sociedades a la crisis de salud pública, con redes que permiten a las personas quedarse en cuarentena en casa y usar aplicaciones digitales para continuar con su vida (profesional y personal). Esta semana, tanto Vodafone como DT sorprendieron positivamente a los mercados y mostraron más resistencia frente a la desaceleración económica que las empresas de otros sectores (Leer)

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